Refugio cerebral de mentes desquiciadas

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El delirio es la consecuencia de muchos problemas, o aptitudes, según el caso y el grado del mismo.
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sábado 22 de marzo de 2008

Simples acciones descontroladas


Cada tanto, algunas personas como yo se ponen a pensar sobre su presente y lo que vendrá. Algunos fabrican expectativas depresivas y otros un positivismo utópico. Mi viejo alguna vez me dijo : Todos los extremos son malos. Y cuánta razón tiene que hasta se extiende a un pensamiento. Una cosa es tenerlo presente y otra totalmente diferente es no poder sacártelo de la cabeza. El tema es que si nos ponemos a pensar, nosotros somos los que creamos nuestro futuro, muchas veces inconscientemente, entonces, pensar en lo que vendrá es tan inútil como atarse al pasado. El futuro sólo es modificable en tiempo presente; sería ridículo enojarse por no poder hacer un gol a los 70 minutos cuando recién van 20. No puede negarse que no esté bueno soñar con una situación o un estilo de vida, es imposible de evitarlo, pero el tema es no apoderarse de ese sueño ciegamente, sin conocer el paso a paso, ya que la desilusión vendría de manera más rápida.
Este tipo de pensamiento dañino no es fácil de modificar y tampoco cambia de un momento a otro. En el amor pasa algo similar: uno crea expectativas en la otra persona que al no cumplir con la realidad de la misma genera desilusión y una rápida fuga hacia la soltería. Entonces, ¿qué hacemos? Dejamos de pensar sobre cómo sería esa persona según lo que pudieron apreciar nuestros ojos y tacto y nos dejamos fluir por el presente. A veces, las expectativas son modificadas por un hecho pasado que es como ese lunar peludo que no podemos dejar de mirar. Algo así como un acto reflejo. Si tenemos en cuenta que el pasado de una persona es tan sólo pasado, y no tiene nada que ver con su presente, ahi es donde la fluidez toma parte del cambio.
También pasa que quizás uno se enoja con una persona por cómo actuó con uno, sin analizar el por qué de ese enojo. Cuando uno se pone a pensar por qué se enfadó con ese alguien, termina dándose cuenta que no valía la pena. Si te enojás porque alguien tardó 1 hora tarde en llegar a tu casa o no te llamó dentro del tiempo estipulado, es un pensamiento apresurado, un poco desmedido, porque no te tenés que poner a pensar en el hecho que hizo que llegue tarde o que no te llame, sino en la intención inicial de esa persona. Yo creo que si uno sabe que el individuo que lo rodea tiene malas intenciones para con uno, directamente nos alejaríamos de él. Si creés que tardó porque lo hizo a propósito, porque sabe que te molesta o porque pensás que te dejó de querer o que te ama menos y ya no te quiere ver, sos un poco paranoico, lo siento.
Estos son ejemplos burdos de cómo la gente sufre sin necesidad, sin darse cuenta que esas "automatizaciones" son totalmente modificables.
La mente humana se corrompe fácilmente, el hecho es no llevar esa corrupción a lo empírico, y una vez logrado esto hay que tratar de eliminarla para no atraerla.
Este desafío nos lleva a dejar de lado la ansiedad para que la libertad y paz mental nos deje actuar de la forma más natural posible, viendo con claridad cada momento del presente.
Escribo todo esto porque alguna vez pasé por algún tipo de situación parecida, siendo un inquilino del tiempo, pagando cuotas de presente, debiéndole al pasado y apostándole al futuro. ¡Un burrero de aquéllos!

1 interesados:

Ariel Wiznia dijo...

Cómo te entiendo Chavito, a veces nos concentramos tanto en cómo seguir nuestro futuro que nos olvidamos de vivir el presente. Está bueno pensar en esas cosas, pero pensar en demasía trae dolores de cabeza, creeme!
Yo prefiero seguir con la sabia frase "Carpe Diem", enjoy the moment y soy feliz.